
Lo que recordamos de Tatiana Delgado es que es una superviviente de los pies a la cabeza. La tercera finalista contó la difícil infancia que tuvo que pasar. Antes de comenzar con su relato, quiso dejar claro que ”No lo hago para dar pena. He recibido mensajes de mujeres y chicas jóvenes dándome las gracias y sólo lo hago por si puedo ayudar a alguien y con las mejores palabras con las que pueda expresarme”.
La situación que Tatiana tenía la necesidad de contar era los malos tratos que tanto ella como su madre recibieron por parte de su padre: ”Tengo una madre maravillosa, pero un padre nulo, que no es el mejor del mundo, pero no vengo a criticarlo, porque lo pasado, pasado está. Vengo a decir una experiencia que viví de pequeña por una situación mala en mi casa, mi padre era agresivo y tenía problemas con el alcohol”.
Las consecuencias que estos malos tratos tuvieron en la superviviente fueron muy graves. Tatiana se evadía de los problemas familiares estando más tiempo en la calle que en su propia casa, por lo que terminó rodeándose de “gentuza” que hicieron que su situación personal se agravara mucho más si cabe y que tanto ella como su madre sufrieran muchísimo:
“Mi madre piensa que le he hecho daño por la juventud que he tenido y por ser gamberra, la hacía sufrir, he sido muy rebelde, todo por el echo de que yo tenía dolor, estaba mal en casa, no quería estar ahí, me rebelaba y me iba. Me da muchísima vergüenza contarlo, pero yo me intenté suicidar con 12 años, por eso digo que le he hecho daño a mi madre. No he sido mala, simplemente me hacía daño a mí misma y a ella por la situación que había en mi casa. Porque yo no me quería nada”.
Además de los malos tratos que sufría por parte de su padre, hubo otra trágica situación que llevó a Tatiana a querer quitarse la vida. La invitada reconoció que las malas compañías con las que iba de pequeña le perjudicaron mucho, “eran mala gente, gente con la que no se debe ir”. Entre esa mala gente, la superviviente se topó con un chico que fue, en una gran parte, el causante de querer quitarse la vida:
“En la calle cuando eres pequeño lo que más abunda es la gentuza, gente con la que no debemos ir. Creía que era una incomprendida por el mundo, que no tenía una buena situación en casa y que te juntas con mala gente.Un desgraciado intentó abusar de mí y como no pudo, abusaron todos de mi amiga. Para mí no es fácil contar esto, me está dando vergüenza”, confesó sin poder parar de llorar.
Tati quiso poner fin a su vida: “Me autolesioné y me tomé como cincuenta pastillas o no sé, toda la medicación que había en casa. Mi madre me encontró ahí tirada. Pasé dos días en coma en el hospital, muy mal. A partir de ahí tuve muchos tratamientos psicológicos”.
Entre lágrimas, Tatiana quiso dejar muy claro también que no es prostituta: “A raíz del intento de abuso a mí me han dado mucho asco los hombres toda la vida, pero yo quiero seguir adelante, no sé si voy a ser actriz o bailarina, o va a ser todo un sueño, pero quiero soñar, quiero ser feliz, me lo merezco”.
Los colaboradores, muy impactado por el relato que estaba contando Tatiana, la felicitaron por no haber utilizado su triste historia en ‘Supervivientes’ para ganar el concurso.
Tatiana contestó que jamás ha querido dar lástima a nadie, precisamente por eso, ni siquiera guarda rencor a su padre: “Perdonas, pero no olvidas. No puedes decir te quiero igual, ni puedes dar un abrazo igual, no puedes sentir igual. Ahora me da lástima, porque tiene 80 años casi, por como lo estoy viendo yo ahora. Él era muy alto, recio, duro y ahora ya no”.
La madre de Tatiana, Encarnación confesó:
“Cuando se tomó las pastillas me la encontré yo, estaba como dormida, me lié a tortazos con ella en la cara y la llevamos al hospital. Ella no me llegó a decir nunca que los niños habían intentado abusar de ella ni que había visto que abusaron de su amiga”.
Respecto a los malos tratos que Tatiana había recibido por parte de su padre, Encarnación aseguró que ella lo pasó muy mal, pero que en “aquellos tiempos” prefirió no decir nada y aguantar porque “me daba vergüenza que por la calle me miraran y me señalaran como la maltratada”. Pero si Tati sufrió muchísimo con las humillaciones de su padre, con el que reconoció que incluso llegó a las manos en varias ocasiones, lógicamente su madre lo pasó mucho peor al tener que guardar silencio en muchas ocasiones para proteger a sus hijas.
Aún así, y al igual que Tatiana, Encarnación no guardaba rencor, es más, a pesar de todo lo sucedido sigue cuidando de su marido: “Yo siempre he pensado que no me merecía eso, pero ahora es una persona mayor, los hijos que tuvo con su primera mujer no lo cuidan, ya es mucho más compasión que querer. Sí hay perdón, porque yo no me atrevo a hacerle ningún daño ni a irme a ningún sitio y dejarlo”.
Impresionados por el testimonio de Tatiana y de su madre al reconocer que habían llegado a perdonar la mala vida que les hizo pasar su padre, los colaboradores finalmente le preguntaron por qué no lo llevaban a una residencia y lo sacaban de su vida. Tatiana, riéndose por no llorar, espetó: “Encima voy a tener que trabajar para pagarle una residencia al viejo después de haberme jodido la vida”.